En la pequeña localidad portuaria de Gdynia, en Polonia, los habitantes se despertaron con una postal muy llamativa. Sobre el muelle, suspendido en lo alto de una grúa, se encontraba uno de los primeros Porsche 911 con una carrocería roja muy descolorida y cubierta por una maraña de corales y algas que, a simple vista, se trataba de un rescate del fondo del mar, aunque en realidad la explicación de este vehículo respondía más bien al arte conceptual.

Como parte de la celebración de los Gdynia Design Days en la pequeña localidad polaca, los artistas conceptuales Ada Zielinska y Rafal Dominik se presentaron al evento con esta unidad preparada especialmente para reflejar los temas de esta edición 2022, océanos y cambio climático, creando una visión fantástica de un arrecife artificial creado sobre la base de este Porsche 911 real refrigerado por aire.

Claro está que el reto de construir este vehículo de exposición no se limitó únicamente al aspecto artístico, pues uno de los retos más grandes que enfrentó el equipo fue justamente encontrar al dueño de uno de estos Porsche que permitiera en su auto una transformación tan radical, aunque esta fuera temporal.

911

La estrella de esta historia es un 911 T de 1973. Foto: Porsche

El Porsche 911 y la historia de un amor naufragado

Sin embargo, con la ayuda de Marek Sworowski, director de mercadotecnia de Porsche Polonia, y su amplia cartera de clientes, al final consiguieron a un candidato dispuesto. “Fue difícil encontrar a alguien que nos permitiera hacerle esto a su auto. Restringimos la búsqueda a las personas que tenía autos a punto de ser restaurados, y cuando encontramos un 911 T de 1973, parecía la elección perfecta. Independientemente de lo que lo cubriera, todos reconocerían esa forma tradicional del 911”, comentó.

Tras conseguir el auto, llegó la hora para los artistas de ponerse a trabajar, y para se valieron de una impresora 3D que les permitió crear estructuras de coral artificial, que después se combinaron con conchas marinas trituradas y muchas horas de trabajo en el taller para crear una visión única, muy alejadas de la del Porsche 911 de la serie F que habían recibido días antes.

Con la pieza terminada, y bautizada como “Sunken Romance”, que puede traducirse al español como romance naufragado, los artistas se presentaron en los Gdynia Design Days robando las miradas de todos los presentes, muchos de los cuales creyeron totalmente que en realidad el modelo acababa de ser rescatado del fondo del mar.

Tras convertirse en una sensación viral en el internet entre los fanáticos de Porsche y la comunidad artística en general, el equipo comenzó a desmontar todas las piezas extra del automóvil para devolverlo a su dueño en el estado original, sin embargo, este último fue el primero en proponer a Zielinska y Dominik crear con el vehículo un cortometraje que imaginase los orígenes del “Sunken Romance”, mismo que ya fue publicado y narra la historia de un amor prohibido entre sirenas y mortales, entre autos antiguos y sus devotos conductores.